martes, 16 de abril de 2019

Tres películas sobre escritores

Entre las muchas películas que hay sobre escritores quiero resaltar tres que he visto en los últimos cuatro años y que me han gustado. No puedo decir que son las mejores, simplemente me han gustado y con eso basta para escribir esta entrada en el blog.

El orden no importa, las tres me dejaron una impresión suficiente como para recomendarlas y saber que no decepcionarán a quien las vea. 




 

sábado, 13 de abril de 2019

De Ramón López Velarde


Que conste que no me gustaba Ramón López Velarde, principalmente por su poema «suave patria» en el que vomita romanticismo nacionalista, del cual estoy muy lejos. Es injusto que solo se le conozca por esa mamarrachada que recitan los niños en las escuelas cuando hay mejores como este: 

Soy, en verdad, indigno de la mujer sana porque estoy contagiado de la enfermedad de mi tiempo: la pecaminosa inquietud. Y la mujer sana es, para nuestra inquietud rastrera y sin esperanza, como una flor que se concediese al lodo. Porque nuestra inquietud no es la del mancebo sobre quien gotea la cera ardiente de Psiquis. Vamos sin rumbo, solicitados por imanes opuestos, y si una gota de cera nos da el éxtasis, la otra nos quema con lumbre sensual.

Microrrelato I

Tiempos que no


No sé pegarle a la pelota, pero nadie lo sabe. Todos piensan que juego bien y sin embargo me siento culpable por engañar a todos los amigos del barrio. Las cicatrices en las rodillas y codos han sido por hacer el esfuerzo de no dejar ir el esférico en los adoquines de la calle. No importa, mi mamá me cura cuando entro a la casa con los pantalones rotos y la playera llena de mugre y tierra. Esos raspones me hacen sentir más grande, creo que la vecina lo sabe y observa desde la acera mi forma de jugar. De reojo me doy cuenta que me mira junto con su hermana y las otras niñas. Debo impresionarla y demostrar que soy el mejor jugador de la colonia, pero si hago el ridí­culo seguramente no volverá a poder verla, es más no sé si me atreverí­a. Mis amigos se burlarán de mí­, otros no entenderán por qué estoy encerrado. Si les digo que me castigaron le preguntarán a mi mamá y sabrían que estoy mintiendo. ¡Ahora tengo la pelota en mis pies! Este es el momento esperado, ¡disparo con todas mis fuerzas! ¡Será el gol más espectacular de todos los tiempos! ¡Ella y mis amigos quedarán sorprendidos! ¡Escucho cómo gritan e inmediatamente se asustan!, ¡¿qué pasó?!, ¡rompí­ el cristal de la ventana del vecino!, ¡se quejará con mis papás como si lo hubiera hecho con maldad!, Es el final... Todo se oscurece a mi alrededor y corro a casa avergonzado mientras el viento seca mi frente. Me castigarán... me castigaré yo mismo. Tras el portazo y el retumbar de las ventanas oigo mi propio llanto. No, no tengo miedo al castigo de mis papás. Simplemente me resulta demasiado bochornoso ser niño. Quisiera ser mayor.

Walter Arias

6-4-17

Guanajuato, Gto. México.

Para cuando me ves tengo compuesto


Para cuando me ves tengo compuesto


Por Miguel Hernández.

Para cuando me ves tengo compuesto,

de un poco antes de esta venturanza,

un gesto favorable de bonanza

que no es, amor, mi verdadero gesto.


Quiero decirte, amor, con sólo esto,

que cuando tú me das a la olvidanza,

reconcomido de desesperanza

¡cuánta pena me cuestas y me cuesto!


Mi verdadero gesto es desgraciado,

cuando la soledad me lo desnuda,

y desgraciado va de polo a polo.


Y no sabes, amor, que si tú el lado

mejor conoces de mi vida cruda,

yo nada más soy yo cuando estoy solo.