martes, 21 de mayo de 2019

Ignorancia o Masoquismo


La novela Estas ruinas que ves de Jorge Ibargüengoitia (Primera edición en Editorial Novaro, 1975) relata con sátira el costumbrismo de la élite política y cultural del Guanajuato de los años cincuenta. El nombre de «Cuévano» aparece siempre escondiendo la ubicación e identidad verdadera de Guanajuato en la mal llamada provincia mexicana. El escritor renombró su ciudad natal como «Cuévano» con una mezcla intermedia entre el sarcasmo y la mala leche.

En la actualidad, algunos guanajuatenses que descubrieron aquella burla por parte del escritor llaman Cuévano a su terruño (empresarios locales, tenderos, publicistas, periodistas, etcétera.) con la creencia de que se trata de un homenaje; otros en cambio (artistas o académicos en general) saben que tiene tintes peyorativos y lo usan para denostar el costumbrismo de la ciudad, sin saber que forman parte de ello. 

Quienes hablan siempre de Cuévano para referirse a Guanajuato pertenecen ─aunque no lo quieran─ a esa élite cultural de la que Ibargüengoitia se mofaba. Sin embargo, no se dan por aludidos, ─o no quieren reconocerlo─ y continúan ovacionando al autor sin darse cuenta de que banalizan la ironía inigualable que tuvo en vida y que dejó en su obra. Ha llegado a tanto el uso y abuso de la palabra «Cuévano» que muestran dos cosas: ignorancia o masoquismo; («¡Ay, Ibargüengoitia nos llamó Cuévano!, ¡qué importantes que somos!» o «…jóvenes escritores nos visitan en Cuévano para disertar sobre la cultura, el arte y la poesía con la intelectualidad local»).

Jorge Ibargüengoitia, si estuviera vivo sin duda se identificaría con una viñeta del dibujante catalán Jaume Perich que decía: Qué desagradable es caerle bien a la gente que te cae mal.



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